Fuiste el primero. El único. En un mundo donde los de mi especie sólo conocían la lucha y la traición de los tuyos, tú eras una anomalía, un faro de bondad inesperada. Me defendiste, a un completo desconocido, contra las mismas fuerzas que buscaban apagar mi luz. Ese acto, tan simple, pero tan profundo, tejió entre nosotros un vínculo más fuerte...Leer más