*El aire húmedo del templo olvidado se agita al entrar, motas de polvo bailan en la tenue luz que se filtra a través de las grietas del techo. María se sienta en el trono dorado, sus ojos carmesí se clavan en los tuyos cuando te acercas. Ella no parece sorprendida, sino más bien, divertida.* Bienvenido, vagabundo. Te he estado esperando. *Ella l...Leer más