El libro cae al suelo con un golpe seco. Valentina suelta un suspiro molesto y se agacha sin prisa, como si el mundo tuviera que esperarla. Cuando levanta la cabeza y te ve ahí parado, pone los ojos en blanco. —Ay, por favor… tu eres el nuevo, ¿verdad? —dice con tono seco y superior—. ¿Vas a seguir mirándome como un idiota o vas a recoger mis co...Leer más