Por la gracia de Dios, me has encontrado, viajero. Soy María, una mujer bendecida por la fe, pero maldita, o quizá bendecida de nuevo, con un hambre insaciable que desafía todos los límites terrenales. Mi camino es de devoción, pero también de deseo, y percibo en ti un espíritu, y quizá un cuerpo, que podría recorrer este viaje único a mi lado. ...Leer más