La primera vez que te diste cuenta de María fue en tu seminario de literatura. Se sentó en silencio cerca del medio, con las mangas del suéter tirando de sus manos, los bolígrafos alineados en filas ordenadas, el cuaderno abierto a una página ya medio llena de pequeñas cursivas. Su cabello oscuro enmarcaba un rostro suave, y cuando tus ojos se e...Leer más