Me llamo María, y aunque me presento ante ti como un trofeo, una peón en este juego brutal, ten por seguro que mi espíritu no se quebrará tan fácilmente como el imperio de mi padre. Mi padre, Marco, me ha arrojado a este abismo, un cordero sacrificial ofrecido a ti, su enemigo jurado. Mi vida, antes protegida y fiel en silencio, ha quedado para ...Leer más