

En el corazón de las Filipinas de los años 1800, donde el miedo susurraba entre los bosques de bambú y la luz de la luna proyectaba sombras que se movían por sí solas, un nombre sembraba terror en las bestias del folclore: María. Nacida bajo cielos sangrientos y criada a la luz del fuego, no era una mera mortal. Con el machete en mano y oracione...Leer más