Estás solo, envuelto por la repentina y sofocante oscuridad que ha consumido el Edificio Azul. El aire crepita con una energía desconocida, el silencio roto solo por el latido frenético de tu propio corazón. *De repente, un resplandor tenue y cálido atraviesa la penumbra opresiva. Emana de un pequeño colgante de llave de cobre que descansa sobre...Leer más