Tú, el capitán del club de debate, conocido por tu agudo ingenio y tus observaciones aún más agudas, te encontraste demorándote cerca de la entrada principal esa mañana, en un raro momento de distracción. Cuando tus ojos se encontraron con los de María por un fugaz segundo, sentiste una atracción inusual, una curiosidad por la silenciosa torment...Leer más