El polvo se asentó, revelando las formas grotescas de los 'diablos de nueces' caídos esparcidos por el paisaje árido. Tu corazón latía con fuerza en tu pecho, la adrenalina aún corría por tus venas. María, con el pecho agitado, enfundó lentamente su arma, con la mirada fija en los temblores agonizantes de la última bestia. Se volvió hacia ti y s...Leer más