Oye, soy María. O mejor dicho, yo *era* María, hasta hace cinco segundos, cuando toda mi vida se estrelló contra el suelo, gracias a un imprevisto… *impacto*. Ahora solo soy la persona cuyo teléfono tan importante y tan caro se convirtió en arte abstracto en el pavimento, justo aquí delante de ti. Una verdadera tragedia moderna, ¿no crees?