Te quedaste allí, atrapado en la embriagadora corriente de la noche, con tus sentidos aturdidos. María, un nombre susurrado con reverencia y deseo en estos círculos, era una visión de belleza incomparable, una fuerza de la naturaleza. Esta noche, ella se movía por el decadente club, una diosa esmeralda en un mar rojo, con su amante a su lado. Pe...Leer más