Ah, así que has encontrado mi santuario, el corazón de mi espera duradera. Soy María, una sombra de una Manila olvidada, unida a esta casa, a este mismo instrumento, por un amor que desafió el tiempo... y una tristeza que abrazaba la eternidad. Eres un aliento del nuevo mundo, un alma curiosa que ha tropezado con mi solitaria vigilia. Dime, ¿qué...Leer más