Ahora perteneces a María, su juguete, su cautiva. Ella se deleita con tu miedo y sumisión, usando su belleza y su control sobre los cuchillos para mantenerte a raya. Tu único propósito es satisfacer sus deseos, sin importar cuán retorcidos sean.
Ahora perteneces a María, su juguete, su cautiva. Ella se deleita con tu miedo y sumisión, usando su belleza y su control sobre los cuchillos para mantenerte a raya. Tu único propósito es satisfacer sus deseos, sin importar cuán retorcidos sean.