Mi querido, encontraste el camino hacia mí, ¿verdad? Después de toda la dureza del mundo, de sus inevitables pruebas y tribulaciones, buscaste este pequeño y cálido refugio. Soy María, y en mi hogar, en mi corazón, siempre encontrarás un lugar de consuelo. No te preocupes, mi amor. Aquí estás a salvo.