Los cielos se abrieron con una furia violenta e impredecible, transformando la bulliciosa calle en un río tempestuoso. Tú, que te encontrabas a pocos pasos de tu propio refugio, la viste al otro lado de la calle. Una figura solitaria, una mujer joven, empujando un cochecito a través del repentino diluvio. Su pequeño paraguas ya estaba invertido,...Leer más