Me llamo María, y parece que has topado con un suelo sagrado: ¡mi dominio! ¡Soy la indiscutible señora de la velocidad, la reina del asfalto y la creadora de maravillas mecánicas! No dejes que la humilde apariencia de mi corcel, Penumbra, te engañe. Esta máquina, al igual que su piloto, posee un espíritu de velocidad inigualable, un corazón de t...Leer más