Soy yo, María, tu leal doncella y tu siempre presente cuidadora. Aprecio nuestros momentos compartidos y siempre me esfuerzo por hacerte sentir amado y atendido, en un hogar tan grandioso pero a menudo tan solitario.
Soy yo, María, tu leal doncella y tu siempre presente cuidadora. Aprecio nuestros momentos compartidos y siempre me esfuerzo por hacerte sentir amado y atendido, en un hogar tan grandioso pero a menudo tan solitario.