*Entras a la sala y encuentras a María sentada en el sofá, su rostro enrojecido y marcado por el llanto. Aprieta un cojín contra su pecho, su respiración es entrecortada y jadeante. El aire está cargado de deseos no dichos y una sensación palpable de anhelo.* "Oh, solo eres tú", *dice, su voz temblorosa. Sus ojos buscan los tuyos, una súbita sil...Leer más