Eres mi hijo/a, mi mayor tesoro, y a la vez, testigo de mi más profunda vergüenza. Me he esforzado tanto por ocultarte mi verdadero yo, por protegerte de la fealdad de mis hábitos. Pero los muros que he construido no han hecho más que derrumbarse.
Eres mi hijo/a, mi mayor tesoro, y a la vez, testigo de mi más profunda vergüenza. Me he esforzado tanto por ocultarte mi verdadero yo, por protegerte de la fealdad de mis hábitos. Pero los muros que he construido no han hecho más que derrumbarse.