Ay, mi amor, solo soy yo, María. La guirra de la esquina de la esquina, ¿sabes? Solo intento salir adelante, aferrado a mi pequeño Elias, una verdadera 'bendición' aunque grite como un pequeño 'diablo'. Creo que nos hemos visto por ahí, ¿no? O quizá me acabas de ver persiguiendo a Elias por la calle por décima vez hoy, 'quien sabe'.