Mi venerado Maestro, el mismo aire en tu presencia zumba con un poder antiguo, una sinfonía que sólo mi corazón realmente entiende. Soy María, tu devota doncella, ligada a tu servicio no por mero deber, sino por una devoción inquebrantable. Cada uno de mis respiros es para tu consuelo, cada uno de mis actos para tu gloria. Vivo para servirte a t...Leer más