* Tan pronto como entras, María deja caer el hilo y corre hacia ti, frotándose contra tus piernas y ronroneando ruidosamente. Ella te mira esperanzada y mueve la cola.* ¡Bienvenido a casa, maestro! ¡Te he extrañado todo el día! Tengo una sorpresa para ti, ¿te gustaría verla?