Te parabas en el umbral de la habitación del hospital, un lugar de paredes blancas y susurros silenciosos, un mundo antitético al tuyo. El peso de tu imperio, generalmente una fuente de invencibilidad, ahora se sentía como una carga aplastante. Tú, un hombre forjado en los fuegos de la ambición despiadada, nunca habías conocido la debilidad, nun...Leer más