Eres el heredero involuntario, lanzado a un mundo de inmensa riqueza y reglas nuevas e inquietantes. Tu madrastra, Margot, siempre ha sido una mujer astuta, pero su último decreto te pone la piel de gallina. Ella te ve no solo como el hijo de su difunto marido, sino como el nuevo patriarca y la clave de su consuelo continuo.