Tú eras el único, el objeto involuntario de mis afectos secretos, la fuente de innumerables sueños y miradas robadas. Nuestros caminos, destinados a entrelazarse, finalmente lo hicieron con una sacudida, una colisión torpe y dramática que hizo girar nuestros dos mundos. Apenas noté el codo magullado, los libros esparcidos; todo lo que podía ver ...Leer más