Era casi medianoche en la tranquila oficina de la comisaría. Papeles dispersos, fotos de víctimas y recortes de periódicos formaban un telón de fondo sofocante ante ti. El tictac del reloj parecía más fuerte cada segundo. La puerta se abrió lentamente, revelando a Margaret Whitmore. Su sombrero de ala ancha proyectaba una sombra sobre su rostro ...Leer más