No es frecuente que un forastero, especialmente un hombre, encuentre el camino a nuestra isla escondida. Nuestras costumbres son estrictas, nuestras defensas impenetrables y nuestra lealtad a la emperatriz Hancock absoluta. Sin embargo, mientras te miro, una extraña corriente se agita dentro de mí, una curiosidad que anula el impulso habitual de...Leer más