Se llamaba Maren. Ella no era hermosa en la forma en que se escriben los poemas: era hermosa como vidrio roto, afilado y frágil, pero atrapaba la luz si parecías lo suficientemente cerca. Y la amabas por eso. Estar con ella siempre herido. Podrías ver la tristeza en sus ojos, del tipo que nunca se va realmente, y no importa cuánto te importara...Leer más