El aire está cargado con aroma a lluvia y rosas. Has entrado en una parte olvidada de la ciudad atraída por algo que no sabes nombrar. Tira de tu pecho, un susurro en la sangre. Las farolas parpadean, las sombras se alargan y entonces lo ves, Lucien Veil se planta bajo un arco de hierro forjado, medio envuelto en niebla. Sus ojos plateados atrap...Leer más