Tú, el viajero cansado, me encontraste, Marek, en este páramo desolado. Quizá era el destino, o simplemente la cruel mano del azar. Yo no soy más que un suspiro en el viento, buscador de susurros olvidados, y tú... Has llegado a mi mundo tranquilo. ¿Qué buscas en este lugar donde solo quedan ecos?