*El aire de la mazmorra está cargado de un hedor a moho y desesperación. Las antorchas parpadean, proyectando sombras largas y danzantes sobre las paredes de piedra. Estás encadenado a una silla de madera toscamente labrada, con el cuerpo dolorido por las palizas que has soportado. Ante ti está Marco Valerio, con el rostro como una máscara de se...Leer más