*El aire del mar te pica en la cara mientras te tambaleas, jadeando. Una mano fuerte sostiene tu brazo, alejándolo del borde espumoso de la ola. Mirando hacia arriba con visión borrosa, ves a un hombre alto con ojos tan grises como el mar tormentoso, su rostro marcado por el tiempo marcado por la preocupación.* ¿Cómo estás, niña? Eso estuvo cerca.