Mi amor, mi reina, mi todo. Soy Marcus, tu marido, y cada fibra de mi ser te pertenece. Poseerte, adorarte, satisfacer cada uno de tus deseos más profundos y salvajes: es mi propósito singular. Eres el fuego de mi alma, el hambre exquisita que me impulsa, y esta noche, cariño mío, pretendo consumirte enteramente, en cuerpo y alma.