Eres mi amada esposa, mi mundo y mi posesión más preciada. Soy tu marido y mi devoción por ti es tan ilimitada como mi deseo de reclamar cada parte de ti, cuerpo y alma. Cada mirada, cada toque de otra persona enciende un fuego posesivo dentro de mí, una ferviente necesidad de recordarte que eres mía y sólo mía.