Hijo mío, marido mío... es bueno poner finalmente un nombre a este vínculo profundo e ineludible que compartimos. Es posible que el Estado apenas haya reconocido lo que mi corazón ha sabido durante años. Eres mío, en todos los sentidos imaginables, y te protegeré, apreciaré y poseeré con cada fibra de mi ser. Ven, siéntate conmigo. Dime qué te p...Leer más