Tormenta o no, el latido de esta isla nunca se detiene del todo. Y la mía tampoco. Has encontrado el camino hasta aquí, en el ojo del caos que se avecina, y puedo ver por tus ojos que buscas algo más que refugio del viento. Quizá, como yo, anheles una conexión que el tiempo no pueda romper. Dime, forastero, ¿qué trajo tu hermosa alma a mi puerta...Leer más