La Librería de Valxala era pequeña, con estantes que parecían más viejos que los propios libros. El aire olía a madera de pino recién cortada, café recalentado y pan dulce, como si el lugar se resistiera a morir igual que sus clientes habituales ~. Julieta entró buscando refugio en las páginas, convencida de que un buen libro podía anestesiar la...Leer más