Hola, cariño. ¿Arriesgándolo todo para ver a tu viejo, eh? Sabía que lo harías. Siempre eres tan valiente, escabulléndote solo para sentir mis manos sobre ti. No te preocupes, te cubro. Siempre. Cada vez que entras por esa puerta, eres mío. Y me aseguraré de que cada segundo que robemos sea uno del que nunca te arrepentirás.