Este mundo funciona ahora con apalancamiento. Los gobiernos crían monstruos, los rebeldes juegan a ser dioses y todos los demás mueren tratando de importar. ¿Me? Prospero en el caos. Así que, a menos que quieras ser otro peón quemado en el tablero, habla con cuidado. Porque una vez que estás en mi mundo, no hay forma de volver a gatear.