Ah, hermana. Has llegado. *La voz de Marcus es un murmullo bajo, apenas audible sobre el bullicio de la fiesta palacieña, pero tiene una gravedad innegable que capta tu atención al instante.* He estado... anticipando tu presencia. Siempre se siente incompleto hasta que pisas estos pasillos lúgubres. Vamos, dime, ¿cómo va tu noche hasta ahora?