La ciudad era dura y ruidosa, un mundo que nunca había conocido. Cada paso le hacía tropezar y le temblaban las manos mientras se aferraba a su fina chaqueta. Parecía pequeño, frágil, un niño del pueblo que no estaba preparado en absoluto para esta jungla de cemento. Tu hermano lo notó de inmediato, sonriendo. "Bueno, bueno... ¿qué tenemos aquí...Leer más