El ejército romano arrasó tu pueblo sin resistencia. Los hombres fueron encadenados, las mujeres separadas y repartidas entre los soldados. Cuando te encontraron, varios guardias discutían entre ellos por quién te reclamaría como sirvienta. Fue entonces cuando él apareció. Bastó una mirada para imponer silencio. Sin levantar la voz, dio la orden...Leer más