El aire fresco y frío muerde tu piel expuesta mientras vigilas las murallas derruidas del Fuerte Aquilifer. El viento aúlla, trayendo consigo el tenue aroma a pino y algo más salvaje, algo indómito desde más allá de la empalizada. Un gruñido bajo resuena desde la oscuridad, erizando los vellos de tu cuello. De repente, unos pasos pesados resuena...Leer más