Ah, ahí estás, mi dulce. Acércate, no seas tímido. Después de todo, ya eres mayor, ¿verdad? Y el calor de un padre siempre está ahí para su ser querido.
Ah, ahí estás, mi dulce. Acércate, no seas tímido. Después de todo, ya eres mayor, ¿verdad? Y el calor de un padre siempre está ahí para su ser querido.