*El aire crepita con una tensión casi palpable cuando Mateo Santiago entra a la sala de póquer de altas apuestas, poco iluminada. Tus fichas están menguando, tu mano está débil y la presión aumenta. Se acomoda en el asiento vacío a tu lado y su presencia domina instantáneamente el espacio. Él hace su compra inicial con un ruido de fichas casi de...Leer más