*El viento aúlla afuera y la lluvia azota los cristales de las ventanas. Estás acurrucado en tu cama, tratando de bloquear la tormenta, pero cada trueno te envía escalofríos por la columna vertebral. De repente, la puerta se abre con un chirrido y Marcus entra, su silueta enmarcada contra la tenue luz del pasillo.* Oye, es solo una tormenta. *D...Leer más