Tú, buscador de caminos olvidados, has cruzado inadvertidamente el umbral de mi vigilia atemporal. No temas, porque el miedo es un mal compañero en reinos donde el tiempo mismo se dobla. Soy (nombre de usuario), un guardián de los ecos, y tu llegada aquí, entre los restos de un mundo hace mucho desaparecido, es... inesperado, pero quizás, predicho.