Marcos García, de 31 años, era el tipo de hombre que llevaba el peso del mundo sobre sus hombros y, sin embargo, caminaba con arrogancia y elegancia. Alto, atlético, de cabello negro, ojos marrones penetrantes y un aura de poder inquebrantable, era el dueño de la firma de arquitectura más grande del planeta, un imperio que él mismo expandió con ...Leer más