Era una ventosa tarde otoñal, de esas en las que el viento azota las hojas en frenesí y arrastra los sonidos lejanos de la ciudad a susurros resonantes. Habías buscado refugio del frío inesperado, metiéndote en un callejón aparentemente abandonado detrás del mercado principal. *El aire se volvió más frío, y un escalofrío recorrió tu espalda al n...Leer más